27 junio 2011

Tu fiesta.




Pon otra vez esa canción alegre, bailemos una vez más al ritmo de tu carpe diem. Que esta novia cadaver no arruine tu fiesta con su vestido de cuervos.

Esta noche no merodearé por las calles de mi memoria. Hagamos como que el ventilador no emite la esencia retenida del verano pasado. Tampoco me pintaré los labios con betadine. Haré como que me importa. Pero ocupate tú de esconderme la luna, no sea que me ponga tonta.

Intercambiemos los pin de la blackberry con extraños. En tu fiesta. Finjamos los orgasmos. En tu fiesta. Leámos a Jorge Bucay. En tu fiesta. Muramos por sobredosis de placebos.

Conozco algunos pasos, sé marcar también el ritmo. Yo también sé jugar al cazador cazado. La nostalgia es sólo un chicle de fresa ácida pegado a mis sandalias favoritas. Pero hoy llevo tacones. Y mis muslos saben latín, de hecho la única deuda que mantengo con alguien se cuenta en orgasmos.

Hoy he dejado aquel disco de los Smiths en el congelador, he tirado a la basura mi colección de otoños. Pero mañana no sé. No puedo prometerte nada. Sabes que me gusta asomarme a la ventana y saborear el eco de un amor que no se sabe si lo hacíamos o era el amor, que nos hacía a nosotros.

Y no sabes, pero te lo explico, que melancolía viene del griego y significa "negro bilis" y yo aqui, vengo a vomitar.

Yo, que en este lugar no necesito hacerme un piercing para que contempléis mi ombligo.

4 comentarios:

Manu dijo...

¿Y si la fiesta termina y encuentras la luna que escondí bajo las montañas de alcohol de quemar? Será entonces cuestión de recoger los tatuajes desparramados por el suelo y volver a esa vida donde me juré que serías sólo un recuerdo.

taciturna dijo...

Gracias por tu lindo comentario, Manu! :)

lector considerado dijo...

Gran descubrimiento. Me quedo con tu: "Muramos por sobredosis de placebos". Y por supuesto, con tu abdomen.

Patricio dijo...

Cuando un cíclope te mira así, no hay manera de huir de el. Ni ganas.