16 diciembre 2012

Consejos para un aprendiz de poeta.


Para que exista el poema se necesita en primer lugar discernir el sujeto anhelante del objeto o sujeto anhelado.

Una vez definidos de ahora en adelante, anhelado (B)  y anhelante (A),  es imprescindible que A no crea posible su existencia sin B.


Lectura: Sepa A que será necesario previamente se haya familiarizado con  la Poesía. Busque el momento adecuado para leer, a modo de íntimo ritual. No lea en el metro o mientras come ¿acaso come usted en el teatro? Fumar o beber alcohol, en cambio, sí están permitidos.
Lea  a Juan Ramón Jiménez sentado en el banco de un parque, una mañana soleada. A Benedetti bien entrada la madrugada y con la única luz de un flexo. A Ángel González en cualquier momento de soledad.


Melancolía: Sírvase A  de algo de melancolía para entrar en materia. Si esto falla, escuche un disco de los Smiths  o en su defecto de Leonard Cohen. Si no tiene ninguno de los dos a mano, camine -que no pasee- cabizbajo por los alrededores de Atocha o Chamartín. Ambas estaciones, como el otoño,  conceden ya de por sí al sujeto un aire de paso, desubicación.  No se olvide el sujeto de andar con las manos en los bolsillos. Es importante.

Dolor: la herida reciente será bienvenida. Si el sujeto no tiene ninguna significativa puede propiciarse un rasguño, ya sea en el meñique o bien en el ego. También valdría una caida, aunque para estos menesteres siempre son más dolorosas las recaídas. No menosprecie nunca el valor de una cicatríz.

Recursos estilísticos: olvídese el sujeto A de la rima forzada. Confíe en la rima interna. Si A  dota a B de toda la belleza que a él le transmite, conseguirá que el sujeto anhelado rime con todo. Sin darse cuenta probablemente cree incluso algún retruécano.

Por último y no menos importante, sepa el sujeto A que no debe escatimar nunca en vivir. Experimente, viva y sobreviva. No tenga miedo el sujeto A en caer. Guarde siempre una piedra en el bolsillo con la que tropezar  por si en algún momento la vida no le depara  obstáculos. No tema amar o sentir. Haga ambas como si fuera la primera y la última vez.

Si con todo, le acecha la maldición del folio en blanco, le sugiero que se adentre en el apasionado y desconocido mundo de la papiroflexia.




7 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno. Me ha encantado la frase " Guarde siempre una piedra en el bolsillo con la que tropezar por si en algún momento la vida no le depara obstáculos."

taciturna dijo...

Gracias, anónim@ :)

Anónimo dijo...

No está mal el recurso de guardar una piedra en el bolsillo, si tiene aristas y bordes irregulares prestará servicio incluso mientras no sea necesaria, que seguramente no lo sea.

Esta vida, si en algo es pródiga, lo es en obtáculos y dificultades. Reales o fictícias tanto da, que unas y otras resultan igualmente fatigosas.

@jabibilbao

taciturna dijo...

Si, y no negarás que si no vemos obstáculos nos los inventamos nosotros :)

Un saludo, jabi!

Anónimo dijo...

Así es, de hecho creo que, en nuestro entorno, las inventadas son mayoría
Jabibilbao

Rosa dijo...

Sencillamente genial! Me ha encantado

Ruben Ferran Vázquez dijo...

Mi opinion es que el dolor y la melancolía son las musas más increíbles. Sin embargo hay gente, como yo, que ni con todo el dolor del mundo podrían escribir como tu.